Pollo a la carta
Posted by Adosinda on 03 Jul 2009 | Tagged as: Historias con alma, Sociedad, Vida y Dignidad
…y no nos dejes caer en la tentación…de quejarnos de los problemas en lugar de trabajar para solucionarlos.
Posted by Adosinda on 03 Jul 2009 | Tagged as: Historias con alma, Sociedad, Vida y Dignidad
…y no nos dejes caer en la tentación…de quejarnos de los problemas en lugar de trabajar para solucionarlos.
Amén.
Me gusta también el sitio, lástima que no esté en español.
Es terrible. Necesitamos ver estas cosas para no olvidarlas nunca. Un saludo.
Hola, Adosinda, cuánto tiempo.
Te echábamos de menos, amiga.
El vídeo es tremendo, amiga. Y todos estos problemas nos pasan aquí inadvertidos, aunque la miseria y la pobreza no hay que ir muy lejos a buscarla, están a la vuelta de la esquina y ahí sí tenemos delito.
Un beso, amiga
Y siempre igual fue, es y será.
¿Porqué?. Pues porque no es tan rico quien más tiene; Si no cuanto más grande es la diferencia de entre el que tiene y el que no tiene.
¿La causa?: Ni el mendigo ni el rico la quiere saber; Y si se la dicen no la acepta.
Hasta que de grado por la fuerza de razón convencedora; o por la razón de la fuerza obligadora: todo se cambie.
Claro que para llegar a este cambio hay que superar una criba muy fina. Que se llama “Fin del Mundo”.
No había visto tu entrada cuando escribí esta http://eosboreal.blogspot.com/2009/07/la-burbuja.html
y la verdad es que se complementan , con un video y una frase has explicado muy bien lo que yo quería explicar …
Hola, amiga:
Tienes un nuevo premio a tu nombre en mi blog. Pásate cuando quieras a recogerlo, bla, bla, bla. Ya sabes. Todo eso es un signo de amistad.
Un beso
Voy a leer lo tuyo, Eos.
GKCh, gracias de nuevo. Me paso por tu blog.
Sobre el vídeo se pueden hacer varias lecturas, muy obvias. Yo la que quiero destacar es la actitud de ese padre que con una -inmensa- sonrisa, hace lo posible por solucionar su problema. Ese es el espíritu que admiro.
Hubo una cosa que me impactó especialmente, supongo que al ser los protagonistas de rasgos asiáticos no me lo esperaba: la bendición de la mesa, de unos alimentos que los comensales del restaurante (y nosotros) no consideraríamos dignos de dar a nuestros hijos.
Bendición y agradecimiento. Me dejó sin palabras…lo que me recuerda una cosa, a ver si me acuerdo de donde lo tengo y os lo pongo.
Un abrazo.