Zapatos para Africa: saber dónde se pisa
Posted by Adosinda on 05 Nov 2009 | Tagged as: Sociedad, Solidaridad
Supongo que muchos de vosotros habréis recibido un correo como éste:
La marca de productos para el cuidado del calzado Kiwi, ha lanzado la campaña “Shoe aid for Africa”. De esta manera se pretende emular lo que se consiguió con la campaña de 2006 cuando se ayudó a distribuir 100.000 pares de zapatos entre gente necesitada de África. En cooperación con Humana y el futbolista camerunés, Samuel Eto’o, Kiwi intenta repetir, o incluso mejorar, esa exitosa campaña en el año 2009.
En algunas áreas de África, los zapatos no son un artículo fácil de conseguir para todo el mundo, incluso para algunos es un auténtico producto de lujo. El hecho de no tener un buen
par de zapatos puede excluir a los adultos de conseguir un trabajo o puede evitar que los niños vayan a la escuela.
Para muchos africanos, los zapatos están entre sus posesiones más valiosas y ponen un esfuerzo enorme en cuidar de ellos.
Las cajas estarán en los supermercados (Hipercor y El
Corte Inglés) durante aproximadamente un mes, dando tiempo para que los consumidores depositen allí sus zapatos. Cada semana Humana recogerá todos los zapatos de estas cajas y las llevará a susalmacenes. Se pueden entregar zapatos y botas de adulto y niño, zapatos prácticos, usados pero en buen estado. No se aceptan ni zapatos de tacón ni botas de nieve. Y todos los zapatos que se entreguen deben estar limpios de suciedad gruesa o barro , llevar cordones en caso de zapatos con cordones y no tener ningún desperfecto importante
Durante el mes de noviembre y de diciembre, todos los pares de zapatos recogidos serán clasificados y limpiados en los almacenes de Humana, puestos en bolsas individuales y
enviados a África. Este proceso es crucial para asegurarse que los zapatos entregados están en buenas condiciones y que serán utilizables para la gente africana.
De diciembre de 2009 hasta abril de 2010, todos los zapatos serán distribuidos en zonas rurales de varios países africanos. Estas áreas han sido seleccionadas por Humana y Kiwi y todo el proceso de distribución de los zapatos será manejado enteramente por equipos combinados de Humana y Kiwi para asegurarse de que los zapatos llegan directamente a la gente que más los necesita. Los países africanos donde serán entregados los zapatos son: Camerún, Kenia, Malawi, Mozambique y Sudáfrica.
La negrita es mía. ¿Por qué?, por lo siguiente:
José A. Navas en su artículo “Humana, los jirones de una ONG”, publicado en El Mundo Dinero en el año 2004, señalaba que la actividad económica de Humana España es significativa y tiene una estructura prácticamente empresarial con unos 200 empleados -no trabaja con voluntarios- y unos sustanciosos beneficios. Humana obtiene al año unas ganancias de entre 800.000 y 900.000 euros, “que se dedican íntegramente a fines sociales” en palabras de Rafael Más, portavoz de la organización, y tenía entonces convenios de colaboración con cerca de 700 ayuntamientos en nuestro país, según datos ofrecidos en el citado artículo.
Se menciona asimismo que la organización factura alrededor de cinco millones de euros al año y posee unos 4.000 contenedores esparcidos por todo el territorio nacional en los que recogen 15.000 toneladas de ropa. Contrariamente a lo que se podría pensar, esa ropa no se dona. Un 60% se vende directamente a empresas (traperías), mientras que el 40% restante se clasifica en tres centrales que posee la organización. Tras la clasificación, de esas 6.000 toneladas, el 12% se vende en las 19 tiendas que Humana tiene en España (11 en Cataluña, siete en Madrid y una en Granada), mientras que entre el 10% y el 15% se desecha y el 30% se vende como material de reciclaje. Entre el 35% y el 45% -unas 2.400 toneladas- se envía a países africanos, donde la ropa acabará también en tiendas para ser vendida a clientes o pequeños empresarios por muy bajos precios. Humana España afirma tajantemente que todo el beneficio generado por estas actividades se dedica a realizar proyectos de ayuda en países pobres, como Angola y Mozambique, donde desde 1993 se crean escuelas para formar profesores que fomenten la educación en zonas rurales. Otros programas estarían dedicados a la sanidad, la agricultura o la prevención del SIDA.
¡Cuantísima ayuda se envía que nunca llega a los verdaderamente necesitados! En estos asuntos hay que saber muy bien qué terreno se pisa.
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Yo nunca he ayudado en nada a esta ONG que de ONG tiene lo que yo tengo de marxista-leninista. Se agradece que publiques este artículo aclarando el engaño.
Si es curioso que estas ayudas no lleguen y que ciertos directivos de ONG cobren tanto
Hace tiempo que no entrego mi ropa a Humana. Me fío mucho más de la parroquia donde sé que no van a ganar dinero que luego no se sabe a dónde va a parar.
A mí me llegó el correo y cuando abrí el video…, lo siento. Lo cerré inmediatamente. Mi aportación social, será la que YO decida como hasta ahora. Después de leer este artículo, me reafirmo.
Adosinda:
Este es el primer comentario que hago en tu blog. No suelo hacerlo en los blogs asociados a HO, pero tu entrada ha suscitado mi interés.
Es ésta una cuestión en la que hay mucha demagogia por muchas de las partes implicadas y también una ración muy grande de ignorancia y desinformación (me incluyo). Y mucho “espabilado” por el medio haciendo su agosto.
Vaya por delante que no conozco el funcionamiento de Humana. Seguramente es como tu dices, y posiblemente sean unos “pillos” aprovechados. Hay datos que aportas que me suenan incongruentes, por lo cual que no les doy mucha veracidad. ¿200 empleados con sólo 5 millones de € de facturación? Vale que la “materia prima” le sale muy “barata” y el margen comercial es alto. Pero los gastos de gestión de la misma tienen que ser muy elevados. Algo no casa en estas cifras.
Pero esto no es a lo que voy, es solo una circunstancia.
Me refiero a que veo normal y admisible que una ONG, o la entidad cooperante que sea, (entendiendo que a priori sus objetivos son honestos y de cooperación) pueda recabar la ayuda de la ciudadanía solicitando la donación de ropa usada u otros objetos para después negociar con ellos.
De hecho en Alemania hay empresas privadas, nada de ONGs, que se dedican a este negocio. Recogen ropa usada, la clasifican, y una parte la venden para confeccionar papel de alta calidad u otras fibras textiles, y otra parte se la venden a comerciantes africanos, que después revenden esas prendas en sus países a bajo precio. Es un negocio lícito.
Y creo que lo mismo puede hacer una ONG, siempre y cuando los beneficios vayan destinados a la cooperación. Si no es así, sería denunciable.
Entiéndame. Usted, yo o cualquiera, podemos tener la buena voluntad de donar esas prendas que ya no usamos “para los pobres de áfrica”. Pero es posible que “el pobre de áfrica” no necesite esa prenda. Puede tener (y tiene), otras necesidades.
Por otra parte, está el costo económico de enviar toda esa ropa hacia África. Y créame que es muy, muy alto. Solo en combustible y transporte, por no hablar de la logística, es muy caro. Es totalmente antieconómico.
Una mejor solución, a mi entender, es lo que hacen muchas ONG. Vender esa ropa para hacer “caja”, y posteriormente ese dinero inyectarlo en el área geográfica en el que se quiere actuar.
¿Cómo?. De muchas maneras. Y cada ONG lo aplica según su criterio. A mi entender una buena es comprando la ropa a productores locales, y creando redes de pequeños comerciantes, porque eso sí es crear riqueza local, y a largo plazo dejar de depender del exterior y del paternalismo occidental.
Enviar ayuda indiscriminada mata a los productores y comerciantes locales.
Y lo mismo con la comida. Enviar comida a áfrica es demencial por los costes que ello supone. Solo es admisible es casos de extrema necesidad. Es mejor comprar la comida en la misma áfrica, en zonas productoras, y llevarla a las zonas de riesgo. Pero es una solución que “Occidente” normalmente veta por muy diversos motivos.
Personalmente, cuando dono mis zapatos, ropa, o gafas (campañas de General Óptica), dudo mucho que esos materiales lleguen a su destino, y lo veo normal.
Por supuesto, en lo que estoy de acuerdo es en evitar los intermediarios, sobre todo los gubernamentales, normalmente corruptos (supongo que como en todo, habrá excepciones que se desesperan por estar medidos en el mismo saco).
Pero también debemos evitar la intervención directa y paternalista. No todo tiene que estar supervisado “por un blanquito”. África tiene que prosperar por sus propios medios, con nuestra ayuda, pero por sus propios medios.
Otra cosa es que los dejemos, pues entre tanta ayuda directa, y tanta multinacional usurpadora de los bienes básicos, los estamos matando.
Y no dudo que algunas de mis puntos de vista puedan estar equivocados por falta de información, por eso continúo leyendo otras opiniones sobre el asunto que tratamos.
He aterrizado en este blog, porque buscaba información sobre la campaña de Zapatos para África. Mi opinión y mis comentarios van muy en la línea de los expresados por DESONREIRAS.
Opino que la campaña es muy poco solidaria. Ni siquiera podría decir que es caritativa.
Sin embargo, el mayor problema de esta campaña no lo veo en la participación de Humana, organización que no conozco muy bien, pero que me parece perfectamente licito que realice una actividad lucrativa (como cualquier empresa). No se si Humana es una ONG, pero en cualquier caso aplaudo que una empresa, con sus trabajadores, con sus gastos e ingresos, dedique sus beneficios a proyectos de desarrollo. Una ong también tiene gastos e ingresos, y si no ofrece ningún producto para vender (como ropa usada, etc) necesita pedir el dinero a la gente directamente, y a los gobiernos en forma de subenciones. Además los trabajadores de una ONG, ¿por que razón no han de ser asalariados, si precismente el trabajo que hacen está orientado al desarrollo? Ojalá hubiese muchas ong con asalariados, en lugar de voluntarios. Así no habría tantos trabajadores en la construcción, en las industrias que contaminan, etc.
Puestos a desconfiar, desconfío mucho más de la empresa KIWI, que financia este proyecto, y de El Corte Inglés, que colabora recogiendo zapatos.
En cualquier caso la mayor crítica que tengo por este proyecto es lo incoherente de su planteamiento.
Lo primero que critico: ¿Realmente necesitan zapatos estos africanos, que carecen de sanidad, educación y en muchos casos agua potable?
Lo segundo: ¿Cuanto cuesta el transporte y distribución de estos zapatos desde Europa a África?
Lo tercero: ¿Cuanto costaría fabricar zapatos de similares característica, o mejor aún, zapatos que se ajustasen exáctamente a las necesidades de los africanos beneficiarios, en los mismos sitios donde se van a distribuir?. Efectivamente, sería más económico que el mismo transporte de estos zapatos
Más críticas: ¿cual es el objetivo de Kiwi? exacto, vender más zapatos nuevos. Lógico, ya que es un fabricante de zapatos. Evidentemente en África no le compraran zapatos nuevos, pero en Europa, gracias a esta campaña, seguro que subirá las ventas. Pero los zapatos que se venden en Europa, ¿donde se fabrican? exáctamente, en China. Uf, más costes de transporte para todos esos zapatos Kiwi que compraremos en El Corte Inglés. Y en China, ¿tienen materias primas para contruir los zapatos? pues a veces sí, pero normalmente no tienen sufiencientes, por eso tienen que ir a buscar las materias primas a otros sitios. ¿A donde? Exáctamente en países pobres asiáticos, africanos, sudamericanos, donde se consiguen materias primas a precio de risa.
Entonces, enviar zapatos viejos europeos a áfrica es devolverles una ínfima porción de lo que es suyo y ya les arrebatamos. Mientras tanto, como esto africanos no pueden fabricar zapatos, ni muebles, ni relojes, ni ordenadores, ni coches, ni tenedores, ni procesados alimenticios, ni nada de nada…simplemente no pueden trabajar y mueren de hambre
Esta es la globalización caritativa que tenemos.
Un saludo